Sumak Sacha


Sumak Sacha
sobre mi espalda desnuda,
Chontaduros en la mesa,
Cada mes nuevas auroras,
Mi sueño dentro de la pozita turquesa,
Y tus manos frías envolviéndome,
Que puede haber mejor que el agua pura,
Y tu sonrisa juvenil de pequeña mujer,
Todo este inmenso cielo cubriéndome,
La wayusa calmando esta tormenta,
Mis músculos encuadernados,
Mis malas costumbres buscándote,
Sueño aún con una mochila juntos,
Cerrando los ojos,
Respirando profundo,
Sin alcohol en el hígado,
Solo agua bendita desde los pies,
Mi miembro como yurimagua,
Y mis labios como avio maduro,
Esperándote aquí sentado,
Con el piano y el humo difuminándose de la taza.
Escribiéndote como siempre,
Amándote en mis pensamientos,
Otra vez,
Selva Hermosa.
Otra vez...
(escrito originalmente el 25 de marzo de 2013)

Cartas finales



Herirse tanto y seguir como si nada,
Destruirse alma-cuerpo y levantarse por la mañana como si nada,
Es el duelo de tu amor desafío,
Es el antifaz de nuestro cajón
Es el café caliente de tu mirada cautivadora.

Todo fue por la belleza de tu piel consumida,
por tus besos hasta sangrar,
por tus pliegues desgastados,
por tus formas sumergidas en aguas superfluas,
por tu cintura sostenida contra mil humanidades,
por tus alas de acuarela.

Poca vergüenza aún me queda,
pero aún quiero salir cual incendio abrumador,
pero aún solo en las llamas de tu boca encuentro satisfacción,
pero aún solo en tu cuerpo de Cleopatara se erige mi existencia,
poco sol aún me queda.

Ya derrumbaste las estatuas del amor monógamo,
todos los dioses de la exclusividad derrocaste,
tu polen se esparció entre todos tus cazadores,
y la pena se encoge entre las perchas.

En el cielo mi reputación forma figuritas de algodón,
El camino a casa se ha perdido o tal vez nunca existió,
Ese amor que se jura en el altar fue remplazado por un cuarto de motel,
queda la calle mojada buscando todavía un resplandor.

Jugando a ser libre me bebí toda mi juventud,
luchando por ser libre termine esclavo de tus instintos,
el bufón golpeando mi puerta,
el duende forzando mis libros,
los tréboles vuelan con la brisa del río,
hoy me sostengo en el sueño de volver a nacer entre moretes y un té de wayusa,
para regresar al inicio y no volver jamás!

El pescador


Si no te alcanza el tiempo para pegarte a mi lozanía,
como seguir una y otra vez naufragando en el mar de tu embelesado corazón,
tiernas lonjas de ternera en mi plato,
la esperanza es siempre quimera viajera,
la sangre de mi cara atorada de poesía,
mis manos niños felices de tu parque,
cansado y exhausto estoy de esperar,
solo quiero clavarte una y otra vez la cruz de mi ansiedad,
la noche y madrugada vuelve a ser prisionera de tus vagos recuerdos,
se atrofian los besos, los huesos, los deseos,
y empieza otra vez la misma ola,
la misma gaviota,
el mismo barco pesquero artesanal,
la misma red,
el mismo olor a sal,
la misma vieja guitarra suspendida en el umbral del misterio de tus silencios,
este pescador no es explorador,
mi razón son peces asados escondidos en tu mar violento,
he amado con fuego encendido,
siento cocinar trovadores en mis letras,
lo más difícil para mi arpón es lograr tu corazón inquieto en mi cocina,
ya he logrado zarpar a la India,
ya he tomado por asalto el mapa pirata,
siguen celestes las ganas,
ya he dibujado tus manos,
ya he mirado las mías,
mientras cruje la puerta vieja por el viento,
el viejo del mar se ha reído de mí,
mientras escucha un tango,
yo sigo en ti pensando,
en tu cabello cortado,
en tus vestidos de nardos,
en tu boca de beso francés,
sigo con el vaso lleno de ron,
ya he bailado imaginando tu silueta,
en mis manos, te tengo en mis sueños,
tu esencia mi fortaleza,
o cruel mentira de la vida,
el viaje temblando por el fuerte viento,
mar adentro la soledad hace añicos el alma,
estamos solo tu y yo,
todo sucede en mi cabeza,
largas charlas,
discusiones sin terminar,
luego del efecto de la madruga,
me levanto cual huésped del manicomio,
estoy solo y mi escueta pesca,
intento convertir mi faena en naufragio,
todo es inútil,
ni para desaparecer sirve este costeño-serrano,
las olas me vuelven al pueblo, a la plebe, al mundanal,
ya el puerto se ha levantado,
las viejas corren desaforadas,
por mis pesca,
vacían mis canastas,
lleno mis bolsillos como alcancías,
regreso otra vez donde el viejo,
ron y tabaco,
más una dosis de insensatez,
le pregunto al viejo,
cuando se olvida esto?,
tengo ya 85 años me responde,
y aún recuerdo a Margarita,
la novia que no espero mi viaje,
la novia que se desespero,
la novia que se hizo monja,
estremece saber que seran años de tortura condena,
olvidarte debería ser la señal certera,
mi alma deja la calma,
sube muros de piedra,
intenta escaparse,
pero regresa cual escandinavo en tierra tropical,
lo más sensato sera beberte y fumarte,
hasta que llegue el mago a guardarte en mi botella de ron,
para desaparecerte para siempre!

Tu silueta


Como se cultiva el amor?,
con silencios permanentes?,
con detalles?,
con indiferencia?,
con demasiada seguridad?,
con demasiada fe?,
el amor duele?,
la distancia vale?,
la soledad ayuda?,
la ironía la salva?.

Las diferencias gritan,
los pasos encementados,
ningún esfuerzo,
equivale al vacío absoluto,
la jarra vacía,
el perfume abandonado,
el bus parqueado,
la falta de oro conspirando.

Amor exclusivo de fiestas,
amor temporal,
tatuaje de gena,
labial despintado,
gel suavizado,
cama destendida,
amor de un rato.

Vieja historia,
cartero sin trabajo,
buzón oxidado,
teléfono descolgado,
papel arrugado,
tinta regada en el piso,
vino añejado,
caballo ensillado,
nadie da un paso,
amor destronado.

Miro tu silueta alejándose de mi,
el tiempo se desvanece entre mis manos,
el destino no junta nuestros continentes,
no hay puente, ni túnel hacia ti,
aquí en mi cárcel yace mi destino,
no puedo sacrificarme,
desangrarme cada vez que te veo,
tu tierna edad,
debe salir corriendo pronto de aquí,
es mejor verte partir de una vez,
que quedarme aquí esperando tu regreso.

Ni manjares, ni guirnaldas, ni azahares.

Deseo contarles ahora una historia
que aconteció en Celica, por el lejano 1955

Teresita Rìos, tenia por nombre,
una hermosa orquídea o rosa en flor de Celica,
que sin medir lágrimas, mañana y tarde;
esperaba la llegada de un mensaje, un telegrama,
una misiva, una razón para ella.

Él, garboso militar, joven y apuesto,
muy enamorado, colmado de ilusión,
a su señora madre, la mano de su hija pidió;
pero el destino adverso, nunca les favoreció.

Pronto, en la Ordenanza del Ministerio
su nombre escrito estaba, para un largo Curso,
de promoción a futuro regio Oficial,
en el Colegio Militar de la Capital.

Tenía premura, apuro, seguridad,
equipos y responsabilidades entregó
al nuevo Operador de Radio
que lo reemplazaba en la Unidad;
pidiéndole eso si, que le hiciera llegar
mensajes y telegramas, a su amada beldad.

Teresita esperaba con ansia los breves mensajes;
decía que pronto llegaría diciembre;
que él volvería, que nunca, nada importaba,
se encontrase distante; que seguiría esperándolo;
que un año pasa pronto, siempre insignificante,
que la vida sigue airosa, vuelve de su largo peregrinar.

Una tarde lúgubre, airosa me contó:
que había hecho oración, al Santo Patrono milagroso,
por el prometido ausente, ya tan solo un recuerdo,
cual una copa llena, añeja de vino,
como una carta extraña, triste, sin respuesta;
había orado sin pesar, por aquellos que no aman.

Llegó diciembre y su lejano héroe,
nunca vino su amada;
que pena, muchísima pena,
si los pájaros hacen su nido en primavera.

La tristeza estuvo presente
en sus soñadores ojos negros;
en los aciagos días de crudo invierno,
en los que duele más la ingratitud, como el averno.

Un día cualquiera, pasé por su vivienda;
quise verla, ansiaba saludarle,
pero sólo encontré a su señora madre,
que muy distante y desconsolada,
apenas pudo con dificultad decirme:
Mi única hija Teresita, ya no está más.

Ya no hacen falta telegramas, misivas o azahares,
se ha ido a un monasterio, a una ciudad y país lejanos;
donde ya no tendrá pesares, ni vestido blanco, ni dardales;
no está, no volverá más.

La madre se quedó sola,
con recuerdos, añoranzas y memorias,
sola con el tiempo, que en silencio le acompañaba,
sin la alegría natural de su Teresita de Ávila.

Alonso Flores Velasco,
Miembro del Número de la Casa de la Cultura Pastaza.
Puyo, 29 de julio del 2014

INCIERTO CHAKIÑAN


¿Vale la pena lo incierto que lo confortable?,
¿Vale la pena la NUEVA CAMA que la cama vieja de plumón?,
¿Vale la pena la aventura que el viaje seguro?.

Hoy he vuelto a despedirme por tercera vez en menos de un mes,
Cada 10 días he querido fugarme,
Cada 10 días vuelve mi enfermedad,
En apenas 10 días me he vuelto completamente loco,
La cordura en 10 días se fue a vivir a otro vecindario.

Lo peor de todo es que la inseguridad al parecer invadió mi cuerpo,
Te veo y duele saber todo lo bueno que perderé,
Tan linda, tan perfecta que me abrumas,
Monumento de mujer latina,
Una cubana-manaba,
Una gran mujer,
Cuerpo y cabeza,
Solo un loco podría dejarte libre,
Como loco es abandonarte por lo desconocido,
Debo estar ya bastante desquiciado,
Lo peor de todo es que los perros en manada golpearan tu puerta.

Yo que no soy Hércules dices que me amas,
¿Cómo despedirme sin dolor de mi Cleopatra adorada?.

¿Quién cuidara de mi sueño cuando duerma lejos de ti?,
¿Quién cuidara de mi regazo cuando lejos de tus brazos me halle?,
¿Con quién reiré en mis días de humo verde al amanecer?,
¿Con quién viajare por América Latina?,
¿Con quién planeare asaltar a la gente cuando ya solo seamos amigos?,
¿Con quién desatare toda mi locura corporal cuando ya tu cuerpo este lejos de mí?,
¿Cómo despedirme si no quiero ni irme?,
¿Cómo tener todo  sin perder nada?,
Quisiera ser un Shuar del siglo XIX,
Quisiera la poligamia y al mismo tiempo ser feminista.


Te amo pero mis alas crecieron tanto, me voy, es una decisión insensata y lo sé y duele ser un vil humano imperfecto…regresare? Quién sabe!, solo sé que mañana volaré con el peso de tu odio sobre mis alas y mi amor por ti rebosando tu vaso!  Tú naciste y nací para ser libre! Volemos, quizá un día nos encontremos exhaustos de tanto volar separados en el árbol del recuerdo, y podamos juntos volver hacer un nuevo nido…quizás! O quizá todo lo nuestro fue una hermosa obra literaria de Marquez, una verdadera novela de amor, una que ya no tiene más capítulos, talvez este es el último y es mejor así. Quizás!

Viaje ancestral


Te vi justo al lado derecho de mi camino, era una mañana fría de lluvia e incertidumbre, que fue convertida en verano cálido cuando mis ojos te encontraron, vestido rosa, sonrisa blanca, fue el destino que aniquilo lo seguro.

Todos tus besos fueron entrega total de tu alma, yo los atrape en mis manos, cada caricia hizo temblar nuestro mundo, y una y otra vez nuestras bocas escondiéndose, encontrándose para al fin fundirse en ternura y amor, sabemos que la pasión bordea nuestros encuentros secretos, la llama de la entrega amenaza nuestros cuerpos, cuando me miras fijamente siento como balas de metralleta que aniquilan mi tranquilidad, tu mirada me pide más y más, quieres secuestrar mis labios para levantarte en las mañanas, yo solo sigo mis instintos y el riesgo es inminente, los gritos de la sociedad conservadora como siempre encendiendo sus luces rojas, yo solo buscaba amarte hasta el cansancio, hasta el borde del río, hasta cosechar en ti felicidad y alegría, el amor no duele, el amor cura, pero la despedida final es fatal....

Entre un Yachak, la ayawaska y la conversación ancestral fuimos entregando el corazón sin planificarlo, luego el maito la chicha fresca y finalmente el río crecido más no sucio, la carretera, los helados, el hotel de mal gusto y los besos y caricias desbordadas de la habitación, mis dedos niños aventureros de tu geografía, orografía, estratosfera, fueron explorando hasta llegar a tú órbita para en tú espacio aéreo dejar claro de que solo mi satélite puede navegar por tu cuerpo...

Luego los besos de la mañana, la ropa estorbando el vaivén de nuestras manos, y tu mirada de niña volviéndome loco, luego un destello de cordura logra sacarnos vivos de la habitación, siguió las formalidades del asunto para luego  emprender el viaje en canoa por el cielo tomando de la selva como la garza solo lo necesario para vivir ese día, semillas y chicha una y otra vez servidas en la mesa, mientras el tiempo no logramos encontrarlo ni definirlo en ningún diccionario....el tiempo es ahora nuestro te repetí, me siento como en casa me dijiste...te dije lo nuestro sera un homenaje a Cumanda, a los amantes de Sumpa, a Poka Hontas...ahí entendimos que eramos dos almas más amándose y rompiendo lo establecido, yo buscando cual arqueólogo los restos de un amor ancestral,  para revivirlo, al final la vida es un efímero viaje te dije, luego vino la despedida con el corazón y el alma hecha pedazos, una carretera vacía y la esperanza de volver a verte en algún viaje ancestral!