Pimbalos

Todos los charcos de Puyo rebosaban de renacuajos,

Los grillos, con sus patas inquietas,

desataban un concierto frenético,
una sinfonía que ensordecía la ciudad,
apagando las voces humanas,
imponiendo su lenguaje natural.

Desde el cielo caía una danza de rayos,
los truenos rugían con furia,
callando cualquier intento de palabra.

Los relámpagos alumbraban sobre las calles empedradas,
dibujando fantasmas en la noche.

La lluvia caía sin piedad,
sus gotas eran salvajes lanzas de agua,
golpeaban techos, suelos y almas.

Mientras tanto, el río crecía,
sus olas devoraban la ribera,
arrasando todo a su paso,
como una bestia desatada en la tormenta.

Era Puyo en su estado natural,

cuando la gente no amenazaba 

y se podía amar.


La innombrable

Ay, cómo te extraño, es una oración hecha de puro suspiro.

Qué nostalgia verte con toda esa seda afrodisíaca sobre tu piel.

Qué ganas de verte brillante bajo ese sol amazónico.

Qué perfección que mis manos torpes eran dueñas.

Esos tacones revoloteando todo mi ser.

Esos ojos traviesos volviéndome loco.

Los olores, el agua bendita y la madrugada.

Extraño tu infierno, tu calor.

Tu fuego, tus ganas, tu locura.

Ay, cómo extraño a ese ser único en el mundo.

Qué ganas de volverla a amar.

De seguir siendo río muriendo en tu mar.

Qué ganas de detener el tiempo entre tu ombligo y tus labios frenéticos.

Extraño tus viajes del cautiverio a la inmensidad del placer.

Qué ganas de esa mujer libre.

Qué ganas de amarte una vez más.

Todo se quedó atrás como un sueño loco.

Este lobo dejó de aullar.

Cierro con mis fuerzas mis ojos para recordarte.

Pero cada día se me hace difícil retenerte.

No quiero que te vayas de mi cabeza.

Pero cada vez das un paso en el horizonte.

Ay, cómo te extraño.

Daría todo por una noche más de éxtasis en tus sábanas.

Daría todo.

Pero cada vez que quiero atraparte, te vas un poco más lejos.

Cada día te veo más lejos.

Ay, cómo te extraño, innombrable.

Entre la lluvia

 Dos chicas adolescentes apuradas bajan la calle recién asfaltada de la ciudad, en medio del aguacero sostienen en sus manos un balde lleno de desperdicios de comida que sobró de los restaurantes de Puyo, este será el alimento de sus animales esta noche. Para algunos historia conocida para otros una fotografía alejada de la realidad. Unos agradecerán por este día más de vida, otros les dará lo mismo, otros dirán...

Robot

 Un rostro similar al tuyo pero artificial, el color de tu cabello, los ojos marrones, un robot con tu piel blanca de seda, con tus labios carnosos, con tu peculiar tamaño, con tu ombligo perfecto, con tu sonrisa que quiebra, con tu voz que ya ni recuerdo, han pasado casi una década y pareciera que fue ayer que caminaba junto a ti, que me sentaba a comer contigo, que escuchaba atento tus sueños, mientras deambulábamos en la acera. Todo lo que viví parece que fuera ayer, pero ya ha pasado una década, el tiempo no perdona nuestros sentimientos, peor nuestros anhelos. Como venganza contra el tiempo y tu falta de amor, me acerco hoy al creativo y al ingeniero para crearte aunque sea como un robot artificial, para no morir sin amarte, sin desearte, sin tocarte, aunque sea como un vacío ser, al final muy parecido a la que conocí. Una mujer fría sin sentimientos. 



El fatalista


 El fatalista es un hombre con demasiada información y sabe que la realidad supera cualquier ficción, es que ver a esos padres haciendo el nido entre cables de alta tensión debería ser la confirmación, pero nadie hace nada, es que las fuerzas del mal son numerosas, la máquina arrasó todo, bichos, peces, lanudos, colmillos, todo se fue en la primera palada y en las primeras veces que atacaron la selva con sus uñas afiladas de metal.  No es normal que no tengan donde hacer su nido, no esta bien que ya no tengan donde estar los habitantes primigenios de este paraíso. Cada día que pasa se reduce el tamaño del paraíso, la invasión del concreto es metástasis en la tierra húmeda. La brea so pretexto de progreso va ingresando cada día hasta la arteria principal del motor selvático. No hay rituales que puedan detener la vorágine. No hay protesta que valga o funcione. No hay proceso burocrático que pueda proteger la casa. Mientras hablamos de nuestros problemas existenciales, ellos siguen poniendo huevos en el hueco sin fondo de un poste de concreto. 

Por tu nombre de flores


Los pétalos derramados y derretidos en el suelo verde de hierba seca cerca de la Cascada Mágica es muda testigo de las promesas y de la pasión consumada, la única verdad que sostengo se mantiene en mi fe hacia tí y el profundo amor que sigue vigente para ti.

Tú nombre de flores multicolores, me llaman, me convoca, me conmueven siempre,

Eres flor silvestre de la campiña Baneña que nació en la roca muy cerca del gran río,

Creciste soportando soles calcinadores, lluvias, tormentas, ráfagas de viento y brisas torturadoras,

Mi pequeña gaviota naciste para ser libre y de las barras metálicas te arrancaste para vivir libre a tu manera,

Mujer mi suerte fue encontrarte entre las sombras de los grandes aguacatales, mísperos y guayabas,

Y vuelvo a tu nido, una y otra vez,

Y cuando el gigante cuervo negro acecha nuestra paz y libertad,

Peleas como fiera, dejas tú vida si es necesario, te conviertes en águila para rencarnar en sirena,

Cuantas lunas se han rendido ante tu hermosura,

Cuantas árboles tienen grabado tu nombre,

Entre ruedas volabas atravesando un pedazo de cielo,

Eras tú la que lograba enamorarme y drogarme a la vez,

En mi jardín que es mi mundo tu dabas vueltas por mi cabeza,

Me rindo en este duelo siempre has ganado tú,

Un rotundo SÍ te amare por siempre sigue siendo la letra de nuestra canción,

No me imagino un mundo sin tu nombre de flores,

El día en que estés lejos de aquí,

El mundo será negro cielo, negro mar, negra laguna, negra muerte para mi sin ti,

Tu me trajiste arcoíris, pájaros multicolores, frutas dulces y animales alados,

La suave seda de tu piel, la comisura que le falta a tu labio derecho superior,

La profundidad de tu mirada, tus bellos ojos cafés y todo el amor que fundimos en el paisaje de una vez,

Los duendes cantaron, bailaron y danzaron en una fiesta nocturna cuando al fin nuestra energía se conectaba,

Todos los espíritus del bosque, todos los dioses, todos los santos, todas las vírgenes, todos están de nuestro lado,

Sigo despeinado, despistado, descuidado, desorientado, desubicado pero enamorado de ti,

Mi pequeña guerrera, mi Dulcinea, Mi Manuela, Mi Julieta,

Todavía quedan muchos cofres que abrir,

Y si todos están de nuestro lado quién contra este amor de roca.

Por tu nombre de flores creo en tí que incluso después de muerto viviré para ti.



Reporte desde la selva...

La bruma de estos días, el tornasol que alegra el frío, los esquivos rayos del sol, la neblina que confirma la ubicación del mapa, los ríos que revientan con ira, la mancha negra matando todo a su paso, la corriente del agua, las olas del río Coca, el Sangay inocente del clima, la Mama Tungurahua dormida y helada en su cumbre, el Pastaza recibiendo todo el hedor, el dolor de la muerte inocente y una selva agonizando cada día...